Es sabido por todos, que nuestro estado emocional está directamente ligado a nuestra salud física, hasta tal punto que está sobradamente demostrado que cualquier patología o enfermedad, tiene su origen en una perturbación de nuestro sistema energético corporal, como consecuencia de un shock o desequilibrio emocional. Las emociones influyen y determinan el estado de salud física en el que nos encontramos.
Por lo tanto, hemos de tener mayor conciencia en como afectan nuestras emociones, y las reacciones que estas suscitan en nuestro estado general de salud. No existe mejor médico que uno mismo, para saber que aquel que toma responsabilidad de su propia salud, está a un paso más cerca de vivir en plenitud de salud, que aquel que delega toda responsabilidad en los demás, confiando en su profesionalidad. Ni los mejores médicos, ni las mejores medicinas, son capaces de curar si el paciente no pone de su lado, la voluntad necesaria de querer hacerlo.
Es por ello que disponemos de una herramienta única y fantástica para experimentar el camino de la sanación más fácil, y esta herramienta se llama Meditación. Cientos de estudios científicos, avalan que aquellas personas que meditan con regularidad, disfrutan de mejor salud que aquellas que no lo hacen. Además, la vida media es también superior en aquel grupo de población, en donde la meditación es parte integral de sus vidas.
Pero antes de meditar, especialmente para propósitos de sanación, es necesario saber que existe un paso previo en el proceso. La relajación es ese paso previo y necesario a la práctica de la meditación, no solo para sanación, sino para cualquier fin. Es necesario que relajemos y soltemos tensiones y preocupaciones por unos instantes, para que la meditación desarrolle todo su máximo potencial durante la práctica.
Bajo mi punto de vista, los beneficios de la meditación pueden dar a luz resultados incluso considerados de milagrosos, en procesos graves, crónicos y en ocasiones considerados sin remedio por la medicina oficial. Pero para ello, la persona ha de sufrir una transformación desde la mente y la conciencia, abriéndose y aceptando la posibilidad al poder de que se dispone, más allá de nuestros anquilosados conceptos y creencias humanas. Abandonarse, y confiar en que hay algo divino que reside en todos nosotros, que durante nuestra existencia, ha servido para expresar el milagro de la vida. Eso que sigue ahí, no hay razón para pensar que ha de dejar de seguir haciendo su labor, y que siga obrando el mismo milagro de sanar cuando así lo necesitemos.
La confianza y la voluntad de sanar, nos ha de situar en un estado de calma y aceptación, de relajación física y mental, que nos abrirá el camino para que la meditación transforme nuestra mente y con ello también la bioquímica de nuestras células. Hacer el milagro es siempre posible, y depende de si queremos, confiamos y creemos en ello.
Una vez alcanzado ese estado de fiel convencimiento del poder que tenemos dentro, y de abandonarnos a la posibilidad, entonces es cuando se eliminan todas nuestras resistencias internas, y el cuerpo empieza a actuar libremente haciendo lo que mejor sabe hacer, la auto búsqueda del equilibrio, en un proceso de homeóstasis, o de reequilibrio de la salud interna, en donde desapareciendo los bloqueos y resistencias, la energía vuelve a fluir libremente, y con ella la salud llega a cada zona afectada por dichos bloqueos.
A través de la meditación, podemos redirigir con nuestra intención, el flujo de energía sanadora hacia las partes más necesitadas. ¿Pero, cómo es este proceso?
Es más sencillo de lo que a simple vista pudiera parecer. Aunque existen muchas técnicas de visualización orientadas a la sanación, todas ellas se basan en un mismo principio: observar el problema, aceptarlo, dirigir nuestra intención de solución hacia el problema y visualizarlo resuelto, como nos gustaría que lo estuviese y como si fuese una realidad presente.
Considero que no existe una única terapia ni tratamiento que solucione totalmente los problemas de salud, sino que son la suma de varias medidas adoptadas por la persona, la que garantiza el éxito de los resultados. Por ese motivo, mi propuesta se basa en un trabajo holístico de la persona, combinando terapias de trabajo energético, como son el Reiki, el EFT y el masaje, unidas al profundo trabajo con la meditación, así como un serio seguimiento del estilo de vida en el plano alimenticio e higiénico, con métodos naturales, que complementen a los tratamientos dispensados por la medicina alopática. El trabajo requiere dedicación y sobre todo un alto grado de RESPONSABILIDAD de la persona con su propia salud, y en querer curar.
Es importante recordar, que detrás de una mente abierta hay siempre una mente sana, y que ello hace posible la realidad de nuestro progreso en cualquier plano de la vida, tanto físico, económico, como espiritual. Estar abiertos de mente, significa ser agradecidos por la vida, y esperar siempre lo mejor de todo, incluso en los momentos más difíciles, a los cuales hay que mirarlos como experiencia maestras, que nos ayudarán a aprender y a abandonar nuestras debilidades, para no caer nunca más en ellas. Cuando somos agradecidos, las circunstancias se configuran para generar abundancia y salud. No debemos intentar buscar explicaciones, es así como actúa la Ley Universal.
"La meditación es la mejor medicina para todas las agitaciones". Swami Chinadand Saraswatiji
En la amistad divina,
Alberto Robles





