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Viernes, 10 de Septiembre de 2010 06:14

El Yoga de nuestro tiempo

El Yoga de nuestro tiempo

El Yoga es una de las disciplinas que durante muchos años ha ido cobrando cada vez más adeptos y mayor protagonismo en la sociedad occidental. Como otras muchas disciplinas de raíz oriental, el Yoga ha experimentado una gran evolución y transformación en Occidente, adaptándose a las costumbres y hábitos de sus ciudadanos. De la misma manera, muchas de las costumbres y hábitos de la cultura occidental están siendo trasladadas a Oriente, de modo que la universalidad y unificación de culturas constituye una realidad en nuestro tiempo, y una gran suerte para todos, especialmente cuando somos capaces de extraer lo mejor de cada cultura y aprovecharnos de los beneficios que aporta al proceso de evolución personal del ser humano.
 
Uno de los motivos que explicarían la expansión y el auge del Yoga en nuestros días, es precisamente la sinergía perfecta que conjuga el respeto por el cuerpo y el desarrollo de la mente. En Oriente, el trabajo con la mente y el desarrollo espiritual de la persona, constituyen la piedra angular del Yoga, mientras que lo relacionado con el mundo de la materia y en definitiva el trabajo con el físico, son más propios de nuestra cultura occidental, con arraigo al materialismo y empujada a su vez por las tendencias de consumo.
 
Integrar mente, cuerpo y espíritu, e identificar y unificar estos tres aspectos en uno solo, conducen a la más completa evolución que el ser humano pueda llegar a alcanzar. Nuestro Yoga integra y enseña a integrar estos tres aspectos del ser humano, inseparables e indivisibles, de modo que la persona que decide acercarse a la práctica del Yoga, descubre facetas de si mismo que nunca antes habría podido imaginar. Se produce un cambio de conciencia, que influye directamente en el comportamiento y en sentido mismo de la vida, así como también ejerce una influencia directa sobre las circunstancias y personas que rodean y constituyen nuestra vida cotidiana.
 
La práctica de Yoga está abierta a cualquier persona, independientemente de la edad o condición física. Cada individuo progresa y avanza en su práctica, y en definitiva en la evolución de los tres planos: cuerpo, mente y espíritu, de una manera única y personalizada, sin necesidad de compararnos con los demás. No hemos de olvidar, que la práctica conduce al respecto por uno mismo, no solamente del punto de vista físico, sino también en cuanto a los valores fundamentales de la persona. Con la práctica podremos ir evolucionando por distintas fases, pasando de “hacer” Yoga, a “vivir” el Yoga y finalmente a “ser” Yoga.  
 
 
Alberto Robles
Profesor de Yoga , Meditación y Pensamiento Positivo

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